¿No tan lejos de los cyborgs?

Si sois fans de Star Trek seguro que conocéis a los Borg, la civilización humanoide que combinan lo sintético con lo orgánico y que aparecen en la octava película de la serie (Star Trek: Primer Contacto). En ella, los seres humanos se encuentran con una raza que ha introducido las evoluciones tecnológicas dentro de su biología. Claro está que es Ciencia Ficción, pero ¿cuan lejos estamos de que los seres humanos tengamos más componentes artificiales en nuestro cuerpo?
darpa_arm Por una parte la creación de extremidades artificiales capaces de ser controladas por nuestro cerebro está teniendo una evolución muy rápida. Y por otra, las nuevas prótesis son más ligeras, más fuertes y más duraderas que los originales que reemplazan. Estamos viendo brazos y manos artificiales que permiten recuperar miembros perdidos y dar un nivel de calidad de vida con su uso muy alto. Adicionalmente, la otra revolución es la interconexión de cualquier equipo o medio tecnológico. El Internet de las Cosas que está tan en boga, significa que existirá comunicación entre cualquier sistema o aparato. Es decir, ya tenemos prótesis que mejoran el original y todo se está conectando y comunicando entre sí. El nuevo brazo biónico que controlamos con nuestro cerebro estará a la vez conectado con todos los demás sistemas en Internet. Estamos a las puertas de que esa tecnología, que nos está cambiando las costumbres, la economía o la política; ya no se encuentre fuera de nosotros, sino que esa misma tecnología se incorpore a nuestro organismo y nos mejore de alguna manera.

Esta evolución nos planteará muchos retos, algunos que podemos prever ahora, y otros que seguramente nos sorprenderán. Algunas de esos problemas que tendremos que enfrentar serán:

  • El aumento de las diferencias sociales entre la sociedad más acomodada y los países subdesarrollados. Si ya existe una nueva división referente al uso de los medios informáticos y de comunicaciones, imaginemos nuevas prestaciones que solo estarán disponibles para los más ricos, que además marcarán una división con sus nuevos órganos y con probablemente una vida más longeva.
  • Con máquinas cada vez más “inteligentes” y más conectadas a nosotros, ¿cómo diferenciaremos las decisiones humanas de las artificiales? Es decir, hasta qué punto cambiaremos nuestra propia naturaleza y nuestra ética, al depender de sistemas que son programables, y por lo tanto pueden ser modificados o influenciados de manera consciente.

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  • Si como yo, habéis visto y leído mucha ciencia ficción, seguro que entenderéis el riesgo que conlleva esta evolución en las futuras guerras. Cualquier ventaja podrá ser aprovechada por uno de los bandos y podríamos entrar en otra escalada armamentística. Ya existe una preocupación sobre este asunto en la comunidad científica donde gente como Stephen Hawking o Steve Wozniak han apoyado una carta abierta junto a otros 1.000 investigadores pidiendo la no utilización de armas autónomas.
  • Y uno de los puntos claves será la seguridad personal que se transformará en ciberseguridad. Los nuevos riesgos que han aparecido con la informática y el desarrollo de Internet podrían pasar del ordenador o del móvil a nuestro propio cuerpo. Quizás la metáfora usada cuando se comenzó a hablar de virus informáticos se convierta en una realidad, donde esos mismo virus sean los causantes de nuestras enfermedades del futuro.

Recordemos para terminar la frase famosa de los Borg en la película: “Resistance is futile“. Probablemente no podamos resistirnos a la evolución tecnológica, esperemos solamente que la podamos controlar.