Brecha digital y revoluciones 2.0

El pasado fin de semana estaba leyendo el excelente artículo de Enrique Dans sobre la desarticulación de la cúpula de Anonymous por la policía española. Da una explicación clara sobre la realidad del movimiento y la desinformación de los medios. Al terminar de leerlo le mandé un mensaje por Twitter con mi comentario: “Se están creando dos sociedades: la que es capaz de leer y entender tu post y la que se queda con la noticia de portada del arresto“.

Al día siguiente, comiendo con mis padres, volvimos a hablar del asunto, y me extrañó el comentario por parte de mi padre sobre los detenidos y el mal que habían hecho. Para él estaba claro que los de Anonymous eran unos criminales. Espera un momento, mi padre, que ha defendido ideas revolucionarias y de izquierdas desde los años 70, que lee el periódico diariamente tanto en papel como en sus versiones digitales, que es una persona activa en plataformas de denuncias ciudadanas, finalmente está en el grupo de los que criminaliza a los activistas y movimientos de protesta en Internet.

Me dí cuenta entonces de que la brecha digital que existe entre generaciones también tiene su efecto en los movimientos actuales. Hay una parte de la sociedad que apoyaría a la mayoría de las plataformas de protesta como Anonymous, pero que, sencillamente, no puede entender la tecnología. Al leer el artículo de Enrique Dans vemos que se habla de DDoS, hashtags, hacker, botnets, honeypots, LOIC, … Un montón de términos completamente desconocidos para una gran parte de la sociedad.

La mejor manera de explicar esta brecha es comprobar que alguien que lideró hace unos años un encierro en un organismo público como acto de protesta (a través de una plataforma que solicitaba la mejora de los accesos al pueblo), ahora cree que un grupo bloqueando una página web a través de un ataque de denegación de servicio es un hecho diferente. ¿Cómo explicamos que el encierro y la manifestación de ayer son los ataques DDoS y los hashtags de hoy? ¿Cómo explicamos que Internet permite que haya grupos que colaboran sin una organización tradicional?

Mientras no consigamos integrar a más sectores de la población en el uso de nuevas tecnologías y estén lo suficientemente formados, los movimientos surgidos de las redes sociales van a seguir siendo minoritarios, y lo que es peor, no van a contar con el apoyo de mucha gente que suscribiría la mayoría de las actuaciones e ideas. Por eso la revolución 2.0 necesita más soporte antes de poder ser un catalizador real del cambio. Ideas como la aplicada en Islandia usando Facebook para la revisión de su Constitución por los ciudadanos enseñan el camino de transparencia y colaboración que las nuevas tecnologías nos están abriendo.
Mientras escribía este post, he podido reírme con este tweet de @angeljimenez que también se relaciona con mis comentarios (Y además si entiendes el chiste, probablemente ya has pasado la brecha).